De qué va este capítulo

Preguntar cuál es el mejor modelo es una pregunta válida. Pero es incompleta. Si te quedas ahí, te pasa lo de siempre: el mismo modelo que ayer te sorprendió hoy te devuelve algo genérico, y terminas culpando a la herramienta. Lo que cambió no fue el modelo. Fue lo que sabía en el momento en que le pediste la tarea.

Piensa en el QA que entra el lunes a un equipo nuevo. Nadie le dice “prueba esto” y se va. Le cuentan para qué sirve la funcionalidad, qué no puede romperse jamás, dónde dolió la última vez. Con eso trabaja bien; sin eso, trabaja a ciegas aunque sea el mejor QA del mercado. A la IA le pedimos “genera casos de prueba para un login” y esperamos que adivine el resto. Sin contexto devuelve la lista que ya conoces: usuario válido, contraseña incorrecta, campos vacíos. Con cuatro datos sobre tu login devuelve los casos que de verdad te importan: el bloqueo tras los intentos fallidos, la sesión que no caduca, el defecto que ya se te escapó una vez.

Dar contexto no es pegar la documentación completa. Es elegir las cuatro cosas que cambian la respuesta y escribirlas antes de pedir. Eso es lo que muestro en el video, con el ejemplo del login y el hábito que lo convierte en rutina.